RECARGA DE CARTUCHOS METÁLICOS I. GENERALIDADES.

RECARGA DE CARTUCHOS METÁLICOS I GENERALIDADES RECTIFICACIÓN DE LA VAINA LIMPIANDO LA VAINA LOS DIFERENTES DIES - EL FULMINANTE, LAS PUNTAS Y LA PÓLVORA - LISTA DE ELEMENTOS DE RECARGA

RECARGA DE CARTUCHOS METÁLICOS I. GENERALIDADES.

¿Alguna vez se planteó porqué recargar?

Éste es el primer artículo de una serie de 5 describiendo paso a paso el proceso de recarga. Texto y fotografías: Daniel Stilmann.

RECARGA DE CARTUCHOS METÁLICOS DE FUEGO CENTRAL. PARTE I.

Bajo el título de Recarga de Cartuchos Metálicos, el autor publicará una serie de 5 artículos más describiendo paso a paso los rudimentos de éste hobbie, tratando de ésta forma de completar un mini curso de recarga. El último artículo de la serie, La Recarga de Cartuchos para Caza Mayor, ya ha sido publicado en esta misma página (ver barra lateral con listado de artículos).

Una vez terminada ésta serie se presentarán artículos técnicos sobre temas específicos de la recarga para bench rest y de las nuevas herramientas que aparecen en el mercado. .

Los lectores notarán que cada tanto algunos de los artículos podrán presentar nuevas fotografías e incluso textos ampliados. La idea es la de ilustrar las descrpciones técnicas de la mejor forma posible, de manera de hacer más simple su comprensión al lector.

Recargar munición es un hobbie que tiene varios efectos. Primero, la munición recargada es siempre más precisa que la de fábrica, por buena (y costosa) que ésta última sea. Pero los beneficios no terminan en el ahorro, si no que se extienden a la posibilidad de recargar munición con diferentes diseños y pesos de puntas de caza, facilitando el empleo de una misma arma para distintos fines, sin necesidad de tener que adquirir otra.

Por último está la satisfacción de poder disparar munición diseñada y fabricada por uno mismo, lo cual produce una sensación de orgullo difícil de explicar, particularmente cuando la misma se ha desempeñada tal cual lo soñamos.

Una vez que un cartucho ha sido disparado nos queda como producto final de la munición una vaina vacía con su fulminante, llamada vaina servida.

Ésta vaina servida se encontrará fuera de dimensiones por efecto de la deflagración de la pólvora, ya el latón de sus paredes se expande copiando las dimensiones exactas de la recámara dónde se la disparó.

La recarga de cartuchos metálicos de armas tanto cortas como largas consiste en seguir meticulosamente un proceso en el cual se emplean una serie de herramientas para a), limpiar la vaina servida, b), extraer el fulminante viejo, c) ,devolver la vaina a sus dimensiones originales, d), colocar el nuevo fulminante, e), introducir la carga de pólvora correspondiente y previamente pesada, y por último f), asentar la nueva punta a una longitud predeterminada.

Estos son los pasos básicos de la recarga, a los cuales se pueden agregar otros necesarios para algunas tareas específicas, que harán a la calidad y precisión de la munición obtenida.

Aclaración. La mayoría de los nombres de las herramientas de recarga han sido dados en su idioma original, el inglés, y las medidas de peso y longitud en el sistema anglo sajón de medición, y no en el sistema métrico. Esto se debe a que han sido los americanos los que han desarrollado ésta actividad cómo un hobbie, y los que producen todas las herramientas empleadas en el mismo, además de la investigación y desarrollo necesarios. Por éstos motivos utilizaremos dicho idioma y sistema de medidas, ya que muchas de las palabras no poseen una correcta traducción al español, y por que además esos términos y medidas son los universalmente aceptados por todos aquellos que recargan.

RECTIFICACIÓN DE LA VAINA.

A fin de poder disparar una vaina recargada sin problemas de alimentación , será preciso devolverla primero a sus dimensiones originales.

Esto se logra mediante el uso de un "die" (mal llamado dado en español y que es un rectificador de dimensiones), que trabaja empleando presiones bastantes altas, las cuales son necesarias para devolver a la vaina a sus medidas originales.

El die para el calibre seleccionado es atornillado a una prensa que con su brazo de palanca permite ejercer la presión necesaria para la rectificación.

La vaina servida es lubricada y se coloca sobre una base (shell holder) que la mantiene firme y relativamente alineada con el die durante el proceso de rectificación. Mediante un movimiento de la palanca de la prensa, la vaina es introducida y retirada a presión adentro del die, el cual lleva a cabo dos pasos en un solo movimiento.

El primero de ellos es el de expulsar el fulminante usado, el cual cae por debajo del shell holder. Esta expulsión es llevada a cabo por una aguja, denominada extractor o "deccaping pin".

Al mismo tiempo el cuerpo de la vaina y su hombro son llevado a la posición original, lo que se denomina rectificación. Aquí termina el movimiento ascendente del pistón de la prensa que empuja a la vaina dentro del die. Luego de esto se hace descender el pistón, y la vaina es extraída.

Durante éste último paso se cumple la segunda función del die. En este momento es cuando el cuello, dilatado luego del disparo, es devuelto a sus medidas originales a fines de que pueda sostener a presión la nueva punta.

Para ello, el diámetro interno del cuello se deja de una medida algo menor a la del diámetro de la base del proyectil, de manera tal que el mismo entre a presión y quede firmemente sujeto por las paredes del cuello.

Éste diámetro interno del cuello se obtiene gracias a la acción del "expander ball", o botón de expansión, que empuja el cuello hacia fuera para darle el diámetro interno final.

LIMPIANDO LA VAINA.

Las limpieza de la vaina es crucial, no solo para evitar problemas de alimentación; también sirve para detectar problemas del arma y de la recarga.

Finalizada esta operación es conveniente limpiar cuidadosamente la vaina de todo resto de lubricante, pólvora y suciedad. Este paso, al cual suele restársele importancia, debe ser llevado a cabo con toda meticulosidad.

La grasa puede inactivar a la pólvora, hacer que la misma queme en forma despareja, e impedir que la vaina se adhiera firmemente a la recámara durante la ignición, todo lo cual puede resultar en munición que no deflagre ó con variaciones erráticas en el punto de impacto. Por su lado la suciedad puede impedirnos detectar fallas en el material de la vaina a recargar, cómo una separación inminente entre cuerpo y la base, ó una fisura en la pared del cuello, en cuyo caso deberá de ser descartada.

La limpieza de las vainas, la cual se puede llevar a cabo antes o después de la rectificación, puede realizarse en forma manual, lo cual es sumamente engorroso y con resultados pobres. De lo contrario se las coloca en un agitador ó "tumbler", junto a una sustancia de limpieza denominada "media" (una excelente y económica son las cáscaras de nuez molidas, el maíz triturado y hasta el pan rallado). Una vez dentro del tumbler se las mantiene en el mismo por algunas horas, hasta que las mismas luzcan como nuevas. En ese momento se las inspeccionará visualmente una por una, descartando aquellas que presenten deformaciones, rajaduras, desgaste obvio y/o signos de presiones elevadas.

Terminada la inspección es necesario limpiar y rectificar el oído del fulminante. Son dos operaciones separadas. La limpieza se hará antes de cada recarga con el "pockett cleaner" (limpiador del oído del fulminante). Este procedimiento está destinado a remover todos los restos de fulminante del oído.

El oído suele presentar variaciones en sus dimensiones que impiden que el fulminante asiente correctamente, dando lugar a fuga retrógrada de gases y de ignición despareja, la cual afecta la precisión del cartucho.

Para evitar estos problemas, el oído se puede rectificar, aunque sólo se llevará acabo ésta operación una vez en toda la vida de la vaina, lo cual se hace preferentemente antes de la primera recarga, ya sea de una vaina nueva o vieja.

Para ello se utiliza una herramienta denominada "pockett reamer" o rectificador del oído del fulminante. El primer procedimiento, la limpieza, nos asegurará que la llama del fulminante pase al interior de la vaina sin impedimentos o retardos. La segunda operación o rectificación, nos permite obtener un calce preciso del fulminante dentro del oído. Ambas tienen importancia en la precisión final obtenida. Una de las causas más frecuente de agrupaciones erráticas se encuentra aquí, debido a ignición despareja por oclusión del orificio (s) de entrada, fulminantes mal asentados, etc.

LOS DIFERENTES DIES.

Existen tres tipos de dies: para rectificar la vaina en su totalidad, aquellos que solamente rectifican el cuello, y los dies que se emplean para colocar las puntas.

El die utilizado hasta aquí para rectificar la vaina servida, denominado "full lenght sizing die" (rectificador de cuerpo entero), rectifica el diámetro del cuerpo y cuello de la vaina. Lo que no modifica es la longitud total de la misma, la cual luego de cada disparo, y debido a la elasticidad del latón, sufre elongaciones que deben ser también rectificadas.

Existe por lo tanto, otro die, llamado "neck sizing die" o rectificador de cuello, que solamente trabaja sobre ésta parte de la vaina y no sobre el resto, como el diámetro del cuerpo la posición del hombro. Éste die es el preferido de aquello que recargan para tiro de precisión de arma larga, y será descripto en el capítulo correspondiente al rectificado.

El próximo paso será acortar las vainas fuera de medida, y se lleva a cabo mediante un torno manual o eléctrico, el "case trimmer" o torno para recortar la vaina, que se programa para las medidas de cada cartucho. El mismo posee una fresa rotatoria que extrae el exceso de material del borde anterior del cuello de la vaina, devolviéndola a las medidas originales. Este procedimiento se realiza cada tres o cuatro disparos y es esencial a fin de permitir un recamarado y cierre correctos.

Antes de recortar la vaina se las mide con un calibre y sólo se procesan aquellas excedidas en longitud. Las medidas de cada vaina se hallan en cualquier manual de recarga. Un cuello demasiado corto permitirá que la punta se mueva e impedirá alcanzar una presión óptima, perdiéndose energía. Un cuello que exceda el largo máximo impedirá un cierre correcto de la recámara. Ambos extremos influirán en forma directa sobre el punto de impacto de cada disparo. Para lograr continuidad en los resultados (precisión) se deben estandarizar todos los componentes de la munición al máximo.

EL FULMINANTE, LAS PUNTAS Y LA PÓLVORA.

La colocación del fulminante, medir y pesar la carga de pólovora, y colocar la punta a la profundidad correcta son procedimientos que deben de ser llevados a acabo con toda minuciosodad y cuidado. Entre otras cosas, su salud depende de ello.

Hasta aquí tenemos un producto que ha sido rectificado en todas sus medidas, limpio y listo para ser recargado. El próximo paso será colocar un nuevo fulminante, lo cual se lleva a cabo mediante una herramienta denominada "priming tool" y de la cual existen varios modelos. La misma inserta a presión el fulminante en el oído, dándole la profundidad correcta.

Un fulminante que sobresalga de la base de la vaina puede ser causante de una explosión prematura durante el proceso de cierre. Esto es particularmente factible con las armas semiautomáticas. En caso de entrar "bailando" dentro de la cavidad, la ignición puede verse alterada al variar las presiones dentro de la vaina. Ambas situaciones deben de ser evitadas.

Una vez finalizada ésta operación, la vaina se encuentra lista para ser cargada con la pólvora escogida y para la colocación de la punta.

Antes de proceder al llenado de la vaina debemos elegir primero la punta y velocidad deseada. Sobre esto se escoge la pólvora a utilizar que ha de ser cuidadosamente pesada y vertida, siguiendo las instrucciones del fabricante. Estos pasos serán observados al detalle y no pueden ser modificados. Los diferentes fulminantes tampoco son intercambiables entre sí y deben de ser manipulados como lo que son; explosivos. Un fulminante tipo Mágnum utilizado en reemplazo de un LR (long rifle) resultará en una combustión más rápida y un aumento de la presión de gases, con la pérdida de precisión consecuente. Como mínimo.

La pólvora se coloca a granel en una tolva que posee un sistema de medición programable bastante preciso. El mismo se ajusta para la carga elegida pero, aún así, es conveniente pesar luego cada una en una balanza de precisión. Si desea obviar el costo de la tolva puede verter la pólvora directamente sobre la balanza, siendo este un procedimiento más lento. Una vez pesada la carga se coloca un embudo en el cuello de la vaina y se la vierte dentro de la misma. Inmediatamente después se inspecciona visualmente el conjunto (¡cuidado con las doble cargas!), y llevando la vaina a la prensa, se presenta la punta en el cuello. Utilizando un die denominado "bullett seater"se procede a colocar la punta en posición y a la altura correcta.

Sólo nos resta ahora medir el largo total de la munición asegurándonos que la misma no excede lo que se denomina Largo Máximo Permitido (LMP, en inglés O.A.L. ó overall length). Una munición que sobrepase su LMP puede impedir el cierre de la acción ó la introducción del cartucho dentro del almacén del cargador. Si la munición excede el LMP pasaremos la misma nuevamente por el bullet seater hasta obtener la longitud deseada.

Finalizado el proceso de recarga se debe reciclar toda la munición en el arma, de manera de asegurarnos que la misma se halla dentro de las medidas requeridas. Este procedimiento es de importancia capital para aquellos cazadores que sólo rectifican el cuello de sus vainas. Ante la necesidad de un segundo disparo rápido no hay nada peor que una munición difícil de recamarar por hallarse fuera de tolerancia. Si el arma es de cerrojo se extraerá la aguja del percutor de la misma antes de reciclar los cartuchos. En armas semiautomáticas, a palanca o trombón, esto no es conveniente al no poder retirarse la aguja fácilmente. Para estas armas se debe hacer una rectificación total de la vaina.

Hasta aquí hemos visto en forma resumida en que consiste el proceso de recarga. La misma varía en detalles y requerimientos dentro de cada especialidad, ya que cada uno de estos tiene diferentes especificaciones. En las próximas notas trataremos en detalle cada uno de los pasos descriptos.

LISTA DE ELEMENTOS DE RECARGA.

Las herramientas de recarga son múltiples, pero ésta es la lista que el autor considera de los "mínimos indispensables".

Manual ó CD de recarga.

Prensa.

Juego de dies para el calibre a recargar (2 para arma larga, 3 arma corta).

Pockett cleaner (para limpiar el oído).

Pockett reamer (rectificador de oído).

Almohadilla de engrase, cepillo para cuello y lubricante para vainas.

Calibre en pulgadas.

Primer (herramienta para colocar fulminantes).

Case trimmer (torno para recortar vainas excedidas en largo).

Deburring tool (herramienta cónica para remover la rebarba del cuello)

Balanza de precisión en grains (con sistema de medición de peso anglo sajón).

Embudo de carga.

De todos estos elementos, sin duda alguna, el Manual de Recarga ó el CD, son los más importantes. Ambos cuentan con información sobre técnica de recarga, construcción, y aplicación de cada clase de punta, tipo y cantidad de diferentes pólvoras a utilizar, presiones desarrolladas, curvas de balística y energía terminal, breve reseña de cada calibre y conversión entre los diferentes sistemas de pesos y medidas.

Siga atentamente las instrucciones de los manuales o el CD. Recuerde con que está experimentando, y por sobre todas las cosas quien está en juego cada vez que oprime el disparador.


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