JABALÍ III. LOS DISPAROS AL SISTEMA NERVIOSO.

JABALÍ III. LOS DISPAROS AL SISTEMA NERVIOSO. LOS CALIBRES MÁS FRECUENTES.MECANISMOS DE ACCIÓN.DISPAROS AL CEREBRO (SNC).LA COLUMNA VERTEBRAL (SNP).

JABALÍ III. LOS DISPAROS AL SISTEMA NERVIOSO.

El disparo al acecho se realiza con apoyo, sobre un animal tranquilo, y a una distancia conocida. Texto y fotografía: Daniel Stilmann.

Como contrapartida a esto las condiciones de iluminación no son las mejores, y se dispara desde una posición elevada con respecto a la presa.

Todos estos factores, tanto los positivos como aquellos negativos, deben de tenerse en cuenta a la hora de presionar el disparador, o el resultado será un disparo mal emplazado, que redundará en presas que se dan a la fuga, obligando a prolongados rastreos posteriores, frecuentemente infructuosos.

Fotografía: La posición aproximada del cerebro y del sistema nervioso periférico, representado por la médula a espinal, se halla delineada en azul y negrorespectivamente, la del corazón en rojo y la de los pulmones en verde.

Por éste motivo el emplazamiento del primer disparo, y por lo general del único que dispondremos, debe de ser impecable, para evitar todas estas miserias ulteriores, anclando a la presa en el lugar dónde la sorprendió el impacto. Para ellos es necesario conocer la anatomía animal, siendo además capaz de "verla" desde un ángulo diferente (desde arriba, como en la foto adjunta) que es como se ve disparando desde un apostadero elevado.

Esto es muy diferente a la visión que se tiene del animal de perfil y al ras de la tierra, como ocurre cuando estamos cazando al rececho. Durante el aguardo la mayoría de los impactos entran en la presa de arriba hacia abajo, y no paralelos al terreno, todo cual altera las relaciones anatómicas que normalmente enfrentamos.

Cuanto más cerca se encuentra la presa de un apostadero elevado, más vertical resultará el disparo con respecto a la misma, lo cual tiene la virtud de disminuir mucho el diámetro de los órganos nobles, que vistos desde arriba se tornan más finos. Los pulmones de un jabalí en su vista lateral pueden presentar un diámetro entre los 25 a 30 centímetros, mientras que vistos de la perpendicular no superan los 15. El corazón puede que presente una superficie similar sin importar el ángulo en que se lo vea, pero lo que cambia es su posición espacial dentro de la presa, que se ubicará de la línea media hacia a la izquierda.

Estos pequeños detalles son los que hay que tener en cuenta cuando se caza al acecho, aprendiendo a "ver" la posición de los órganos según nuestra posición espacial con respecto a la presa, y todo ello en medio de la noche. En realidad, más que ver lo que tenemos quehacer es intuir. Nunca como en el acecho una diferencia de unos pocos centímetros en el lugar de impacto puede representar una diferencia tan grande en los resultados.

Por eso mismo, evite los apostaderos sumamente elevados. Es preferible que no se encuentren tan altos con respecto a la presa, pero sí más alejados de ella.

En medicina se conoce como vía de abordaje al trayecto escogido para alcanzar un órgano en la profundidad del cuerpo durante un acto quirúrgico. Estas vías, clásicas y seguras, permiten alcanzar los mejores resultados y son el producto de la experiencia recogida en millones de cirugías.

La caza mayor no difiere en mucho de la cirugía, aunque el resultado ulterior buscado sea diferente. Aún así, el conocimiento de estas "vías de abordaje" y la ubicación de ciertos órganos claves, resulta de un gran valor práctico para el cazador, repercutiendo su conocimiento y uso en una mayor cantidad de reses abatidas, una menor necesidad de "rastreos" posteriores al disparo y un mínimo de presas no recuperadas.

Las técnicas presentadas a continuación han sido descriptas para ser empleadas sobre animales del tamaño y constitución física de ciervos y suidos, por lo tanto pueden no ser aplicables a animales más pesados o mejor defendidos. La forma correcta de acabar con una presa en caza mayor refleja una tecnología que nos indica cuando y dónde debemos aplicarla. Algunos de estos disparos decididamente no deben de ser intentados con animales peligrosos a menos que signifiquen el último recurso disponible.

LOS CALIBRES MÁS FRECUENTES.

Los calibres tenidos en consideración para el desarrollo de éste artículo van desde el .243 Winchester (6 milímetros, y dónde esté permitido) como mínimo, hasta el .300 Winchester Short Magnum (7,62) como límite superior. Calibres menores o mayores a los mencionados pueden cumplir con el cometido, particularmente los más pequeños en manos de expertos, pero los menores suelen ser insuficientes, y los mayores innecesarios.

Fotografía: Calibres aptos para el acecho de cérvidos y suidos. De izquierda a derecha: 6,5 x 55, .243 W, .270 W, .270 WSM, .308 W, 7,65 x 54, .300 WM, .300 WSM.

No siempre que se nos presenta la oportunidad de disparar sobre una presa, la misma se halla posicionada de tal manera que nos permita abatirla rápidamente interesando sus centros vitales. Por otro lado, alcanzar alguno de estos centros no nos asegura poder detenerla en forma inmediata, lo cual en ciertas situaciones es necesario. Sin embargo, con un poco de conocimientos anatómicos y de la balística terminal de la munición empleada se puede lograr buenos resultados en la mayoría de los casos.

Definamos entonces que se entiende por centros vitales y cuales son los mismos, para luego entrar en las consideraciones anatómicas y sobre la balística.

MECANISMOS DE ACCIÓN.

Aceptaremos que la incapacidad funcional se produce por el daño de los siguientes órganos; Crerebro,médula espinal, corazón,pulmones y grandes vasos.

Las heridas del Sistema Digestivo, por lo general mortal a largo plazo, y aquellas que afectan al aparato locomotor, no son consideradas dentro de este grupo, y deben de ser evitadas a cualquier precio, ya que por lo general llevan a la pérdida de la res, y a una muerte larga y dolorosa de la misma que en nada beneficia al cazador.

Las heridas combinadas selectivas, o aquellas que involucran en forma simultánea a más de un sistema y producidas en forma intencional son las que habitualmente mejores resultados brindan. Las mismas requieren de un buen conocimiento anatómico y destreza con el arma, algo que cualquier cazador que se precie como tal debe de tratar de adquirir, por respeto a su presa y a sí mismo.

DISPAROS AL CEREBRO (SNC).

Los disparos al cerebro están limitados a dos situaciones bien definidas: cuando se está "haciendo" carne o como último recurso ante un animalpeligrosos con intenciones poco amistosas.

Fotografía: Médula espinal en negro, cerebro en negro y azul, pulmones en verde y corazón en rojo.

El SNC se halla alojada en la cavidad craneal y está representado por el cerebro. Las heridas en esta región producen por lo general la muerte fulminante, sin embargo, los problemas prácticos que presenta esta vía de abordaje son múltiples.

El primero de ellos consiste en el reducido tamaño del blanco y el blindaje que el mismo posee. La zona letal, generalmente, está representada, en una vista lateral, por un rectángulo horizontal imaginario que comienza inmediatamente atrás de los ojos y llega hasta el occipital por detrás, mientras que por debajo pasa por una línea imaginaria a la altura de los oídos, siendo su límite superior el techo del cráneo.

A los fines prácticos, cualquier disparo que penetre de los ojos para atrás y de los oídos para arriba es potencialmente mortal, aunque las excepciones son más de las que podemos imaginar, en particular entre animales bien blindados con el búfalo.

Evidentemente es un blanco pequeño, sobre todo para un fusil de alto poder y retroceso, a distancias desconocidas dónde un error de varios centímetros es frecuente, y con condiciones de viento que suelen no ser ideales.

Si el abordaje es intentado a través del área temporal (región lateral del cráneo) se deben de emplear armas de pequeño calibre, muy precisas, a distancias cortas y con munición perforante, debido a la dureza de los huesos de la región. Por el peligro de arruinar el trofeo, estos disparos sólo se emplean para cuando se está "haciendo" carne, o como último y desesperado recurso para defenderse.

Si la vía de entrada elegida es la frontal, a través de la cavidad orbitaria, se puede emplear munición blanda, a baja velocidad, en un intento por no arruinar el trofeo. Las órbitas poseen paredes muy delgadas y frágiles, que no oponen resistencia considerable y permiten el acceso directo al cerebro.

En caso de impactos en el hueso frontal con este tipo de punta, los resultados suelen ser variables, ya que el proyectil puede desviarse o simplemente no poseer la energía para perforar el hueso, con lo cual tendremos un animal atontado, pero listo para la fuga, o la represalia en segundos.

Resumiendo: Esta vía debe reservarse para tiros cortos, de precisión quirúrgica, con munición que no produzca daño extenso al trofeo y requiere de una gran habilidad. Y no es aconsejable con animales peligrosos o de gran porte a menos que sea para parar la carga.

LA COLUMNA VERTEBRAL (SNP).

El Sistema Nerviosos Periférico (SNP) se halla representado por la médula espinal que no es más que la prolongación caudal del cerebro.

La médula se encuentra alojada dentro de la columna vertebral, y de ella parten los nervios encargados de transmitir a los músculos las órdenes de movimiento.

Fotografía: Proyección delo sórganos internos vistos desdearriba y adelante. Azul: cerebro y médula espinal; rojo: corazón. Verde:pulmones.

Una vez seccionada la médula espinal se producirá parálisis motora del punto de la sección medular hacia atrás. Por ello, cuanto más cerca del cerebro sea el corte, mayor incapacidad funcional se producirá.

La médula se extiende desde la base del cráneo hasta la raíz de la cola del animal, y su sección o fractura tiene la virtud de producir parálisis instantánea. Cuanto más cerca de la extremidad cefálica (cabeza) se produzca la herida medular, mayor será la incapacidad funcional, ya que afectará a los cuatro miembros.

Un disparo que seccione la médula cervical (cuello) hace que el animal se desplome en el momento, produciendo la muerte rápidamente. Este tipo de herida "desconecta" al cerebro del resto del organismo, además de cortar el flujo de órdenes hacia los cuatro miembros, impidiendo todo movimiento, incluso los respiratorios.

Si el impacto se produce más abajo en la médula, por ejemplo a la altura de la región lumbar, solamente se perderá la motricidad del tren posterior, permitiendo que el animal realice algunos desplazamientos a expensas de sus manos. Cuantos metros recorrerá esta presa antes de perecer depende de factores ajenos a éste artículo, pero generalmente quedan ancladas en el lugar o a metros del mismo.

La vía de abordaje a la médula puede ser superior o lateral. En el primer caso intentaremos entrar desde arriba, directamente sobre la línea media, tratando de colocar el disparo lo más cercano posible a la base del cráneo, sí es que estamos cazando para comer, mientras que de lo contrario el disparo se dirigirá a la intersección imaginaria de la línea de la columna vertebral con la de los hombros.

Ésta segunda vía de abordaje está pensada para producir parálisis de los cuatro miembros en forma simultánea. Sí el disparo resulta ligeramente desviado y no afecta a la médula, aún así generará una herida mortal, ya que en su trayectoria ingresará en la cavidad torácica afectando al menos uno de los pulmones.

En el caso de los disparos a la columna vertebral desde una posición lateral, la elección del punto de abordaje es más difícil, ya que misma vista lateralmente no corre en una línea recta.

La misma transcurre en la parte media del cuello en la profundidad del mismo, mientras que se encuentra muy cerca de la piel en el resto de su extensión, esto es desde los hombros hacia atrás (región dorsal).

Esto nos obliga a tomar en consideración este factor, y en los disparos al cuello introducir las modificaciones correspondientes, lo que requiere de habilidad y conocimiento. Una forma práctica de lidiar con este dilema, es la de apuntar inmediatamente por detrás de la región occipital. Además de la médula cervical, tenemos posibilidades de alcanzar una de las dos arterias carótidas o las cervicales posteriores, las cuales una vez seccionadas producirán la pérdida de la conciencia por falta de irrigación cerebral.

A esto es preciso agregar el hecho de que el proyectil al pasar cerca la base del cráneo y la región occipital el mismo suele producir la pérdida de la conciencia en forma inmediata por conmoción cerebral, dando tiempo al cazador a emplazar un segundo disparo de reaseguro en la región torácica, lo cual se debe de hacer siempre.

Los disparos que afectan el sistema cardiovascular y el aparato digestivo serán tratado en forma separada.


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