EL SUPER .308 DE WINCHESTER

El artículo analiza las características principales y las prestaciones de éste viejo carucho, comparándolas con otros cartuchos militares de uso deportivo de similar potencia.

EL SUPER .308 WINCHESTER.

No mi amigo, no existe ningún cartucho nuevo denominado “Súper .308”. Simplemente el viejo cartucho de la Winchester merece el calificativo por sus prestaciones, un poco olvidadas por unos, un tanto menospreciadas por otros.

El .308 Winchester, conocido militarmente como 7,62 X 51 NATO, es uno de los cartuchos más famosos, difundidos y empleados con éxito en el campo militar y en el deportivo en el último siglo, sin embargo es uno de los menos comprendido por los cazadores, y por ende menospreciado, lo cual es una pena, ya que sus prestaciones superan lo esperado.

Capaz de servir correctamente armas a cerrojo, semiautomáticas y automáticas sin mayores inconvenientes, una hazaña que no muchos cartuchos por su diseño son capaces, y que resulta una proeza que solamente compartió en el pasado con el 8 X 57 y el .30-06, es difícil de entender la indiferencia que existe por el .308 Winchester. Talvez los motivos para este rechazo se encuentren en argumentos tan irrelevantes como su corta talla, o talvez en la intención de sus creadores, que fue la de reemplazar al viejo .30-06, particularmente en aquellas armas de alta cadencia de fuego.

La curva punteada en verde corresponde al .300 WM, por eso es un poco más aplanada que las cuatro restantes. La explicación en detalle de éste gráfico se encuentra en la parte final del artículo.

Pero para entender el porque de su existencia y de su enorme potencial como cartucho de caza, es necesario hacer un poco de historia y recordar una regla general de la balística, la que dice que para animales de piel fina, hasta los cuatrocientos kilogramos, dentro de los trescientos metros y bajo condiciones normales, cualquier cartucho que a esa distancia entregue 1.500 libras/pie de energía, es más que suficiente. Y el .308 lo es. Veamos un poco.

De los cuatro grandes cartuchos militares que aparecieron en los últimos ciento quince años, el 7 X 57 Máuser, el 8 X 57 de la misma denominación, el .30-06 Springfield, y el .308 Winchester, es éste último el que reúne las mejores características de los tres primeros, agregando una de su propio coleto.

Se dice que el 7 X 57 es un cartucho de gran precisión, penetración, y un verdadero placer para disparar. Tanto con el 8 Máuser, como con su primo, el Springfield, uno puede tener la seguridad de que obtendrá, además de los tributos antes mencionados, una aparente potencia bruta, aunque no sin dolor y a costas de un peso excesivo del arma, sobre todo de las semiautomáticas y automáticas. Estos dos factores, retroceso y peso excesivo, atentan contra la precisión y la movilidad del infante, y casualmente para aliviar estos inconvenientes es que fue creado el .308.

Es particularmente en estos dos últimos departamentos, en la reducción del retroceso y el peso del arma, donde el .308 reluce, sin por ello ceder un ápice en materia de potencia, penetración y alcance ante cualquiera de los otros tres.

Dotado con puntas de 180 grains remeda la precisión y la capacidad de penetración del 7 X 57, el que a manos de los Boers y los españoles tantos dolores de cabeza diera respectivamente a ingleses, americanos y elefantes en África del Sur y en Cuba (batalla de las Colinas de San Juan). Y con puntas de 150 grains el .308 es capaz de duplicar las prestaciones militares del .30-06 o el 8 X 57, lo cual no es poco decir.

¿Por qué entonces ha sido adoptado por tantas naciones como arma militar, y empleado con tanto éxito a lo ancho del mundo como una herramienta de caza sí solamente remeda lo que otros cartuchos, probados hasta la muerte, ya hacían desde al menos cincuenta años antes?

La pregunta tiene, a saber, dos respuestas. La primera de ellas es que por ser más corto que cualquiera de los otros tres, puede ser empleado en armas a repetición, semiautomáticas o automáticas con mecanismos de acción más cortos, y es ésta reducción en la longitud de las acciones lo que reduce sustancialmente el peso de las armas, detalle de suma importancia para los militares, y también para los cazadores, particularmente de rececho.

La segunda respuesta a la misma pregunta es que una vez que un cartucho es adoptado militarmente, los cazadores tienden a empelarlo por lo sencillo que resulta proveerse de munición. Pero estas ventajas no garantizaron su aceptación por el público, que en su mayoría jamás entendió como un cartucho tan pequeño pudiese dar tan buenos resultados. El argumento, banal como suena, fue el mayor impedimento comercial para el .308, hecho aceptado por cualquier fabricante de armas.

De poco han valido las explicaciones dadas al respecto del empleo de nuevas pólvoras con mejores rendimientos, y la prueba de ello es que en el ranking de comercialización en los Estados Unidos, que es el país de origen del .308, el viejo Springfield aún sigue a la cabeza de las ventas.

De aquellos lugares donde he cazado o vivido, Europa, América, África del Sur y Nueva Zelanda, y salvo para los cinco grandes, el .308 es el cartucho más ampliamente empleado (a regañadientes), y dando por sentado que el cazador hará su parte y emplee la munición correcta, no existen demasiadas quejas. ¿Qué existen cartuchos mejores y/o más potentes que pueden realizar las mismas tareas? Seguro, pero no son los más vistos en el campo, sea por los motivos que sea, entre otros por el costo de la munición, dificultad de obtención de la misma, retroceso del arma, falta o exceso de energía terminal, etc.

Bien, desde el punto de vista del cazador, ¿cuales son las aplicaciones que podemos darle a éste cartucho?

La lista es larga, pero colocando el primer disparo donde cuenta, esa lista incluye a los suidos en general, desde el facocero y el pecarí hasta el jabalí, todos los cérvidos, incluyendo al alce y al caribú, los plantígrados, salvo el grizzly y el polar y aunque los dos hayan sucumbido a éste cartucho, la mayoría de los animales de planicie del África, salvo quizá por los más grandes y duros como el eland y el kudú, toda la variedad de gatos de diferentes tamaños, y algunos otros que escapan a ésta corta lista.

Pero una cosa es cantar loas a alguien, y otra muy diferente es demostrar que esas loas son merecidas. Veamos las siguientes comparaciones entre el .308 por un lado y el 7 X57, el .30-06, el 8 X57 y el .300 WM por otro.

Lo primero a resaltar es que salvo por el .300 W.M. (que fue incluido solamente para remarcar diferencias), el 7, el .308, el .30-06 y el 8 milímetros poseen casi el mismo diámetro de vaina, (11.96 versus 12.01 milímetros)

Aún con diámetros prácticamente iguales y con la vaina más corta de todas, el .308 emplea solamente un poco más de pólvora que el 7 X 57, pero menos que los otros dos, obteniendo resultados similares. Esto es posible por que el cartucho trabaja a mayores presiones (60.191 para el .308 contra 56.565 psi del 7 X 57), lo cual permite ganar en efectividad, aún siendo sustancialmente más pequeño.

El próximo parámetro a comparar es la energía desarrollada en la boca del arma y a las 300 yardas, particularmente a ésta última distancia, la cual resulta ser casi idéntica para los cuatro cartuchos (no así para el .300 WM), lo que también habla de una similar capacidad para penetrar y disuadir.

Consideremos ahora al retroceso. Sí bien el del 308 es un 11% mayor que el del 7 X 57, es por otro lado un 14 y un 18% respectivamente menor que el .30-06 y el 8 X 57, lo cual sí bien para algunos es una nimiedad, para otros resulta un escollo insalvable. No hay que olvidar que el retroceso es un factor subjetivo, que varía de tirador en tirador, pero de una enorme importancia práctica.

Por último quedaría por analizar el gráfico con las curvas de vuelo de los cartuchos mencionados durante el artículo. Las mismas han sido calculadas de tal manera que todas ellas hagan centro a 266 yardas (250 metros) de tal manera que al sobreponerlas se noten las diferencias, si las hubiese.

Como se puede observar las cuatro alcanzan la elevación máxima sobre la línea de visión a las 142 yardas (133 metros), con un alcance máximo efectivo de 308 yardas (289 metros), lo que habla de la enorme similitud entre ellas. En otras palabras, sí las energía terminales de estos cartuchos son comparables, y lo mismo ocurre con los alcances efectivos, uno debe de aceptar que desde el punto de vista práctico el .308 Winchester es al menos igual que los otros tres, si no superior, además de ser más liviano, económico y sencillo de obtener en cualquier parte del mundo.

Ahora, y a la luz de todo esto, péguele una nueva mirada a su viejo .308, al cual estaba por cambiar por algo mejor. ¿Aún le parece que vale la pena el gasto?


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