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COMPORTAMIENTO ANIMAL: ¿DONDE ESTAN LOS CIERVOS ?

COMPORTAMIENTO ANIMAL: ¿DONDE ESTAN LOS CIERVOS ?

La distribución territorial de los ciervos depende de las siguientes variables: temperatura, presión atmosférica, presencia de agua, comida, refugio, predadores e insectos.

Texto y Fotografías: Daniel Stilmann.

Bajo el título de Comportamiento Animal iremos publicando una serie de artículos que hacen referencia específica a ese comportamiento, pero teniendo en cuenta de como podemos valernos de ello para nuestro provecho cinegético. En otras palabras, trataremos de aprovechar ese comportamiento de los animales para hacer más sencilla nuestra cacería.

Para aquellos que han andado en pos de cérvidos , en particular el, en lugares tan bastos como el continente Americano, a solas, sin guía ni perros, en medio de bosques y montañas que visitan por primera vez, hallar la presa anhelada puede convertirse en un juego de azar frustrante.

Pero como todas las cosas en la vida, el juego se aprende rápidamente, y con el tiempo la búsqueda puede ser sistematizada con buenos resultados. Si nuestros antepasados, con sus armas y artes primitivas lo lograron, nosotros con nuestra moderna tecnología también tendríamos que poder hacerlo, aunque más no sea para demostrar que aún somos capaces.

La caza mayor es un deporte sencillo. Primeros se localiza a la presa, luego se traza un plan de acción y por último, si la suerte está de nuestro lado, se la abate.

Presentado de ésta manera, el problema parece de fácil solución. Pero, ¿lo es realmente? Quizá de estas tres reglas o pasos básicos, la más difícil de llevar a cabo sea la primera; para poder cazar un trofeo es necesario ubicarlo. De allí la pregunta que hace de título para éste capítulo, ¿dónde están los ciervos?

Antes de responder éste interrogante, hagamos una comparación con otro mamífero con un comportamiento harto familiar para todos nosotros. El Homo Sapiens.

Suponga que Ud. desea localizar al gerente de su banco para pedirle un crédito. ¿Se le ocurriría llamarlo por teléfono a su oficina, un día domingo a las 9 de la mañana?

Ud. conoce la repuesta y también sabe los por que de ese "no" rotundo. Los gerentes de bancos concurren a sus oficinas de lunes a viernes de 10 a 17 horas, y para obtener un crédito es necesario presentarse en persona.

Si bien el Banco es el lugar, por teléfono, y un domingo por la mañana, no es el momento ni la forma adecuada para encontrarlo y lograr su objetivo.

Lo mismo ocurre con los ciervos.

Tienen sus horarios, lugares y motivos para estar en éste u otro lugar a determinadas horas. Si desea encontrarlos tendrá que buscarlos en el lugar correcto, dentro del horario que suelen frecuentarlo y, además de esto, saber como atraparlos. Esto es lo que se denomina sistematizar o estandarizar una tarea. Y al igual que los gerentes bancarios, los ciervos pueden que estén disponibles, o no estarlo. Ambos suelen ser escurridizos por una cuestión de supervivencia.

De manera que esta inocente primera pregunta de rigor ante cualquier salida al campo con intenciones venatorias, ¿dónde están los ciervos? nos conduce automáticamente a dos nuevos interrogantes; cuando y como localizarlos.

Las repuestas a estas tres preguntas, dónde, cómo y cuando, requieren una serie de conocimientos que afortunadamente suele poseer el guía de caza, pero que los novatos carecen. Pero esto no tiene por que ser necesariamente así. Cualquiera puede aprender, ya sea para no pasar como un verdadero ignorante ante el guía de caza, o por el simple deseo de superarse en su deporte.

Generalidades

Si se tiene en consideración que el territorio de uno de estos animales abarca de 7 a 10 hectáreas cuadradas, que su "living room" no supera la hectárea cuadrada, y que utilizan partes de éste territorio con distintos fines y en diferentes horas del día, aún para el conocedor las cosa pueden ponerse difíciles.

Pero en algún lugar se encuentran, y para localizarlos existen reglas que pueden ayudarnos. Estas reglas están basadas en el comportamiento de los ciervos y nos permite entender los motivos por las cuales estos animales tienen predilección por áreas de características definidas en determinados momentos.

**Sin embargo, siendo la caza mayor un deporte que se ve afectado por múltiples variables que inciden sobre los animales, entre ellos el hecho de que los ciervos tengan costumbres que difieren de las de los gerentes de bancos, este análisis debe de ser tomado sólo como una guía y punto de partida.*** Veremos entonces aquí los tres factores que más inciden sobre el cómo, cuando y dónde; la alimentación, los factores climáticos y las características de terreno. *'

Los factores que determinan en que lugar cazar y cómo y cuando hacerlo dependen de tres factores: El tipo de terreno dónde habitan.

Los reinantes.

La distribución de los alimentos .

Esto se debe a que la vida de los ciervos, como la de cualquier otro mamífero, está regida por la disponibilidad de comida y bebida, que les aportan las calorías necesarias para sobrevivir, y por el reparo que les ofrece el medio ambiente, que junto a la temperatura reinante les ayuda a regular la temperatura corporal.

Alimentación, terreno, reparo y la temperatura.

La alimentación y el tipo de terreno.

Los estudios actuales sobre el ciervo colorado indican que estos animales seleccionan como lugar de residencia áreas con una distribución característica de la flora, y que poseen muy buenas razones para ello. Estas áreas presentan una relación de bosque / pasturas de 40 y 60% respectivamente.

Los bosques que presentan condiciones ideales para el reparo, pero no para la alimentación, son aquellos preferentemente de hojas perennes (coníferas) y de al menos 10 metros de alto , ya que este tipo de árbol, con la altura mínima mencionada, presenta las condiciones adecuadas para la formación de una Los espacios abiertos colindantes, como las praderas, están destinados a la alimentación y también presentan características propias.

**Estos espacios abiertos son terrenos de transición , donde pueden coexistir pastos bajos con arbustos de mediana altura y forman áreas naturales de alimentación, que son preferidas por los ciervos antes que las tierras cultivadas o modificadas por el hombre (siembras, quema o tala parcial) en una proporción de cuatro a uno . El motivo para esto es la variedad de pastos que ofrecen estas extensiones y la protección visual contra los predadores que le brindan los arbustos. **

La temperatura.

Éste es un factor crítico en el cual el cazador raramente piensa y que desconoce cómo utilizar a su favor.

Durante el invierno, los ciervos colorados tienden a buscar refugio en áreas donde la temperatura ronda los 7º C, por lo general dentro de los bosques.

Esta es la temperatura a la cual obtienen el máximo rendimiento de sus calorías desde el punto de vista de conservación de las mismas. En el verano, cuando la temperatura al sol supera a los 12º C, buscan la protección de la sombra.

En ambos casos la repuesta a la termorregulación se halla dentro del monte, que los cobija del calor como del frío. Lo que se deduce de todo esto es que los animales se hallan en su apogeo a temperaturas que se hallan en una franja que va desde los 7 a los 12º C.

Fuera de este rango se congelan o se asan. Y es esta "incomodidad térmica" la que en parte determina donde se encontrarán nuestros amigos. Por esto la idea de tener un pequeño termómetro a mano durante la cacería no es mala.

Pero, ¿qué representa esto desde el punto de vista práctico para el cazador, especialmente durante la brama ? Aunque los machos deambulan más durante este período, lo cual los hace más fáciles de ubicar, es a las hembras a quien debemos tratar de localizar. En sus cercanías se hallará indefectiblemente a los Romeos.

Y las hembras no alteran su ritmo diario, ni aún durante el período de celo . Durante la brama las temperaturas aún son altas, lo que significa que las encontraremos comiendo en los primeros y últimos minutos del día en las sendas abiertas por el hombre dentro de los bosques (picadas) y los lugares abiertos naturales. Luego, cuando el sol se levanta, buscarán el reparo del monte, y detrás de ellas irán los machos. Este concepto es válido para la época de brama solamente, ya que durante el resto del año, machos y hembras no comparten los mismos territorios.

El reparo.

Los lugares de reparo de invierno y verano difieren entre sí solamente en la altitud con respecto al mar en las que se hallan ubicados.

Por lo general todos estos lugares se caracterizan por presentan reparo térmico, contra el viento, la indiscreción de la mirada de los predadores, y comida. Durante el invierno los refugios se hallan en los valles y zonas más bajas de las cordilleras, mientras que en el verano son desplazados hacia las veranadas, más altas.

El resto de las características de estos lugares son similares; bosque de hoja perenne, achaparrado, con un área de transición cercana destinada a la alimentación, ubicada dentro de un radio promedio de 400 metros desde el refugio.

La búsqueda.

La búsqueda.

Aún armados con esta pequeña información, 10 hectáreas son mucho terreno para revisar al azar y andar jugando a las escondidas con estos animales, que son maestros en el juego de desaparecer. Entonces, ¿por dónde, cuando y cómo se comienza la búsqueda? Bien, la repuesta es simple; en su casa con una fotografía aérea o una imagen satelital del lugar.

Extienda la misma sobre la mesa y comience por buscar las zonas de bosques dentro de la propiedad en la que piensa cazar. Fíjese que áreas poseen la relación aproximada de bosque / pradera de 40/60 que mencionamos previamente.

**Si no hay agua dentro de la zona no es tan importante. Los ciervos caminan grandes distancias por la misma. Pero, si existe una charca o un arroyo en las cercanías del lugar seleccionado, puede estar seguro de que los animales habrán elegido este lugar para asentarse. Es una simple cuestión de lógica. Al igual que nosotros, los ciervos son mamíferos amantes de la ley del mínimo esfuerzo , la cual también tiene su razón de ser. Se la denomina ley de conservación de la energía . **

Ahora tiene una buena idea por donde comenzar. Pero espere un poco aún; falta algo más.

Antes de internarse en el campo en una búsqueda no organizada, dibuje sobre la fotografía la dirección de los vientos que prevalecen. Basado en esta información trace un plan de acción que le permita mantener siempre el viento en su cara, o mejor aún transversal a su recorrido.

Mientras elabora su plan, tenga presente lo siguiente. Los ciervos descansan dentro del bosque durante las horas de luz y salen del mismo al atardecer para ir a comer. Por lo general vuelven a su lugar de reparo con las primeras luces del día. Esto le indica como y cuando cazar.

Puede hacerlo al acecho, a la vera de las praderas o de alguna aguada solitaria, al anochecer y al amanecer. Dentro del bosque, al rececho, durante el resto del día, ya sea utilizando las técnicas de "still hunting" o de "stalking" , o sí prefiere hacer un descanso apostado sobre un árbol en las inmediaciones de los senderos que estos animales emplean.

En realidad lo que hemos hecho hasta ahora fue sistematizar la búsqueda basados en el porcentaje de posibilidades de hallar a los animales en tal o cual lugar.

Este porcentaje, no está dado al azar, sino por las características del terreno y de la temperatura ambiente, las que a su vez desencadenan ciertas conductas en el animal. Si uno desea achicar más el círculo de búsqueda se puede intentar averiguar que están comiendo los animales en esa época del año.

Esto es factible algunas veces, pero recuerde que los ciervos son verdaderos gourmets. Comen de alrededor de cincuenta variedades de plantas diferentes, lo que hace muy difícil determinarlo con exactitud. Lo que sí se puede hacer es fijarse que áreas en general presentan más plantas verdes y cazar en su cercanía. Recuerde que cuanto más verde y tierno sea el alimento seleccionado, más alto contenido de glucosa tendrá, y que también será más palatable para el animal.

Hay otra regla general que también ayuda. Durante la primavera y el verano la fuente principal de alimentación son los pastos tiernos y los retoños de los árboles.

En el otoño y el invierno las escasas hojas aún verdes, bellotas y bayas (si estas últimas se encuentran disponibles), representan el plato fuerte del menú por su alto contenido en grasas. Preste atención entonces a los lugares que presenten dicha selección de platos y cace en sus alrededores.

**En cuanto a la bebida, sí la zona presenta múltiples cursos de agua es casi imposible determinar en cual de ellos beberán. Esto es completamente diferente cuando las aguadas son escasas, en cuyo caso las probabilidades de que el animal se dirija a ese lugar se multiplican. **

Otro signo importante a prestar atención durante el estudio de la fotografía, son los caminos. Estos facilitan el deambular de los humanos, por lo cual los animales rehuirán sus cercanías. Evitando escoger áreas adyacentes a vías de entrada fáciles, como autopistas y caminos secundarios, es una manera de aumentar las posibilidades de éxito. Realmente es asombroso la cantidad de información que una mirada rápida a una fotografía aérea, un mapa ó termómetro ofrecen.

Los mapas viales son importantes para darnos una idea cabal de la distribución de caminera y ubicar las áreas alejadas de las mismas.

La sistematización de la búsqueda.

Veamos ahora en detalle en que se basa la sistematización de búsqueda a la cual nos hemos referido al comienzo.

Esta no se reduce a revisar en forma metódica cada palmo de terreno disponible, sino a buscar en esos lugares y momentos en los cuales tenemos mayores probabilidades de hallar a los animales.

Estos lugares pueden ser considerados como aquellos en los cuales nuestra presa tiende a buscar forzosamente refugio o alimento. Hemos visto que los ciervos no viven su vida en un libre albedrío, ya que la misma se encuentra profundamente influenciada por factores externos a los cuales reaccionan de una manera estereotipada. Que nosotros no comprendamos estos factores, y por ende las conductas que generan en los animales, es la causa principal de nuestros fracasos en el campo, lo que puede evitarse conociendo unos pocos hechos fisiológicos de estos animales.

Partiendo del hecho de que estos animales se van forzados a utilizar los accidentes naturales como refugio, y a comer con una frecuencia determinada para mantener una temperatura corporal y nivel de glucemia adecuada, podemos trazar un plan de búsqueda coherente.

¿Cuales son los factores a tomar en consideración para preparar una estrategia de búsqueda correcta?

La alimentación.

El factor principal sobre el cual se construye el plan de cacería son los hábitos de alimentación del animal.

La idea es la de localizar a estos animales de la misma manera que intentaríamos encontrar a un amigo a la hora del almuerzo o la cena. Seguramente lo buscaríamos en su hogar o restaurante favorito, ya que es allí dónde tendremos las mejores oportunidades de hallarlo. Estos hábitos alimentarios condicionan a los ciervos volviéndolos predecibles en sus acciones, al igual que lo hace la temperatura ambiente, la presencia o ausencia de nubes y viento, la cantidad de insectos presentes en el medio ambiente, como tábanos y moscas, y la posición del sol respecto a la topografía local.

Los cérvidos presentan una dieta mixta de pastos, hojas de árboles y nueces o bellotas. Las gramíneas son la fuente principal de calorías y se hallan representadas por pastos tiernos y verdes, que obtienen en praderas y valles, caracterizados por presentar pocos árboles y por ende escasa protección visual para los animales. Esto es particularmente cierto para los cérvidos de escasa estatura, como la corzuela, mientras que aquellos de mayor envergadura, como el colorado y el axis, reparten su dieta entre el ramoneo y las pasturas.

Las hojas, retoños y bellotas son producto de la espesura, donde si bien la calidad de la comida disminuye se compensa permitiendo una máxima protección visual y auditiva contra los predadores. Es esta distribución de las diferentes fuentes de calorías, y la particular protección que cada zona brinda a los cérvidos, es lo que determina sus patrones de alimentación, incidiendo directamente sobre nuestra técnica de caza.

En ausencia de predadores, y éste es un dato a mantener presente, los ciervos presentan durante el día dos picos de alimentación que se llevan a cabo en espacios abiertos entre las 8 y las 12 y las 17 y las 21 horas.

El lapso entre estos dos períodos los animales se mantienen bajo la protección de la espesura, como una forma de evitar la depredación y para ayudar al control térmico.

Los bosques, la presión barométrica y las técnicas de caza.

La temperatura ambiente.

La temperatura ambiente actúa como un regulador fino en los horarios de alimentación diurna.

Por encima de los 12º C los ciervos tratarán de alimentarse en los extremos del día, evitando dentro de lo posible exponerse al calor, para lo cual buscan el reparo de los árboles desde una hora y media después del amanecer.

Esto hace que los animales se dirijan a las praderas para comer con los primeros y últimos minutos de luz. En la medida en que la temperatura descienda, la permanencia en lugares abiertos se extenderá gradualmente. En reglas generales esto ocurre en terrenos llanos, pero no en regiones montañosas, dónde la posición del sol con respecto a los cuatro puntos cardinales de una montaña modifica su rutina.

En el hemisferio norte, durante el mes de septiembre, en que comienza la brama, el sol calienta primero las laderas oeste y sur de una montaña, para recién a media día afectar la parte norte y este de la misma. Con temperaturas por encima de los 12º C, los animales se retirarán primero de las praderas y espacios abiertos ubicados al oeste y sur, mientras que permanecerán hasta más tarde en los otros dos.

Por el contrario, en los días de frío de la post berrea, será más fácil ubicarlos hasta más tarde comiendo y asoleándose, tratando de ganar calor hasta altas horas de la mañana, generalmente en el linde entre el bosque y la pradera.

La presencia de nubes no solo determina la temperatura ambiente haciéndola disminuir.

En los días nublados la actividad de las moscas y otros insectos, que abundan durante la berrea, afecta severamente la distribución territorial de los ciervos, permitiendo a los animales descender a cotas más bajas en busca de alimento, mientras que durante los días soleados tratan de ascender, en un esfuerzo de ganar terrenos más fríos y liberarse así de los insectos.

La temperatura sigue ciertos patrones que dependen de la topografía y que es necesario conocer para explotar a nuestro favor.

Al amanecer el aire se calienta en el fondo de los valles creando corrientes térmicas ascendentes. A medida que la temperatura aumenta los ciervos comienzan a ascender por las laderas buscando las zonas más frías. Cuanto más entrado nos hallemos en el día, más arriba en la ladera se encontrarán los ciervos.

La forma en que el cazador puede aprovechar el fenómeno es ubicándose al acecho en la parte más alta de la montaña, antes de que los animales comiencen a escalarla. De ésta manera la masa de aire ascendente no arrastrará su olor hacia ellos delatándolo.

Por la tarde el fenómeno térmico se invierte, y la masa de aire frío superior desciende, arrastrando los olores de arriba hacia abajo. En éste momento la poción ideal para el acecho se encuentra a media ladera o hacia el fondo de los valles, esperando el descenso de la manada.

Los bosques.

Otro factor considerar en nuestra estrategia es la distribución local de la flora.

Los bosques juegan un triple papel en la vida de los ciervos, brindándoles protección contra los predadores, raciones de comida y actuando como un colchón térmico, tanto contra el frío como contra el calor. El bosque es por lo tanto utilizado como un moderador térmico, dependiendo de la cantidad de luz y la temperatura reinante.

Es sencillo imaginarse en condiciones de calor como funciona esto. Las sombras ayudan a mantener la temperatura corporal sin elevarse excesivamente. Algo similar ocurre bajo condiciones de lluvia, nieve y frío intenso, ya que por debajo de las copas de los árboles de hojas perennes, como los pinos, se forma un colchón de aire caliente, mientras que la tierra se mantiene seca gracias a la capa de hojas secas que la recubren. Por lo tanto, en condiciones adversas, tendremos que buscar a la manda al reparo de este tipo de bosques.

Algunos montes de hojas caducas producen bellotas, que es un alimento muy apetecido por los ciervos debido a su alto contenido en grasas. Estos lugares no son tomados como áreas de refugio por la manada, ya que sólo visitarán el lugar durante la época en que los frutos se hallan en el piso, debido a que la protección térmica y visual que ofrecen estos bosques es menor que la que otorgan los de hojas perennes durante el otoño e invierno.

La presión barométrica.

Quizá el factor climático que más incidencia tiene en la distribución territorial de estos animales son las variaciones de la presión barométrica, las cuales detectan mediante censores de presión.

Ésta extraordinaria habilidad les permite predecir cambios climatológicos con 24 horas de anticipación.

Cuando lo hacen, y en anticipación a la entrada de un frente frío, aumentan las horas dedicadas a la ingesta desde el día previo, exponiéndose a espacios abiertos durante más tiempo. Esta búsqueda de alimentos primero, y refugio después por parte de los ciervos puede ser pronosticada por el cazador con días de anticipación, y para ello sólo es necesario prestar atención al parte meteorológico local.

En el momento en que se produce la caída de la temperatura los animales se retiran a sus refugios, por lo general en cotas más bajas, manteniéndose sin abandonar los mismos y llegando a permanecer hasta dos días sin mostrarse en lugares abiertos. Pasado este lapso, e independientemente de las condiciones climáticas, los ciervos salen a buscar comida, aunque lo harán muy cerca del refugio, de manera de no exponerse en las praderas a pérdidas de calorías que puedan superar a las aportadas por la comida.

Es por este motivo que durante el primer día de un temporal la actividad en lugares abiertos cesa completamente y será necesario buscar a las presas dentro de los bosques de coníferas o en el lado opuesto al viento de cualquier ladera o refugio natural.

Resumiendo se puede decir que cazaremos al acecho y en las cercanías de los campos dedicados a pastar en los extremos del día, mientras que durante las horas intermedias lo haremos al rececho dentro del bosque. Como hemos visto, la altura sobre el nivel del mar y las diferentes caras de una montaña en la cual buscaremos nuestra presa dependerá de la posición del sol y de las condiciones climatológicas presentes.

Si bien la mezcla de variables dadas por tipos de forrajes, condiciones climáticas, la presencia o no de insectos, y la posición del sol con respecto a los puntos cardinales puede parecer confusa, no los tanto. Sólo se requiere pensar dónde buscaría refugio un ciervo ante el panorama climático presente. Una rápida mirada a la distribución de la flora local y la topografía nos permitirá intuir dónde, cuando y dónde encontraremos a los animales. El resto como se suele decir, es mucha práctica y un poco de suerte.

Las diferentes técnicas de cacería.

Hasta aquí hemos visto como distintos factores como el tipo refugio, alimentación y condiciones climáticas inciden en la distribución territorial de los ciervos, lo cual nos permite trazarnos un plan de búsqueda. Ahora, que sabemos dónde potencialmente podemos ubicar a nuestra presa, es necesario coordinar la información disponible para trazar un plan de cacería viable, escogiendo para ello una de las dos técnicas de caza más frecuentes; acecho y rececho, o, sí el cazador es lo suficientemente flexible y posee el conocimiento para ello, podrá cambiar sobre la marcha su plan de búsqueda original, alternando entre ambas técnicas según se presente la oportunidad.

La descripción de las diferentes técnicas de cacería será tratada en detalle en los capítulos correspondientes.

 

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