LA NUEVA TENDENCIA EN CARTUCHOS

Se analiza la utilidad y prestaciones de la nueva cartuchería para armas largas orientada hacia los Short Magnum (SM) y Super Short Magnum (SSM) que han invadido el mercado a partir de la última década. La decisión final queda en manos del lector.

LA NUEVA TENDENCIA EN CARTUCHERÍA.

Hace ya más de una década que se inició una nueva tendencia en cartuchería para armas largas, sin embargo aún no tenemos muy en claro cual es la finalidad y ventajas de estos cartuchos, y sí perdurarán en el tiempo.

243 Winchester Super Short magnum.

No es difícil notar en el diseño adjunto que por un lado la longitud total de los cartuchos se está reduciendo, mientras que por el otro su diámetro aumenta. El otro aspecto sobresaliente de éste proceso es que toda esta nueva cartuchería va acompañada de la palabra Magnum, decorada por algún adjetivo calificativo como Súper, dando a entender que son más potentes aún que los originales.

Por otro lado resulta evidente que estos nuevos cartuchos “potenciados” incluyen solamente a un pequeño segmento, los de pequeño calibre o “small bore”, habiéndose fijado como límite superior práctico para ésta medida los 8 milímetros o .323 del sistema anglosajón. Es como sí de repente el mundo se hubiese enfrentado a la necesidad de emplear cartuchos del tipo Mágnum para lidiar adecuadamente con las presas más pequeñas.

En líneas generales parecería ser que los cambios introducidos copian la historia del ser humano, que con el tiempo encojemos en el largo y aumentamos en el ancho. Entre los nuevos cartuchos, y al igual que con el proceso de envejecimiento, la velocidad y energía ha tendido a reducirse, o en el mejor de los casos a mantenerse tal cual, aunque justo es recalcar que esa reducción ha sido mínima y en aras de alguna que otra mejora marginal.

La pregunta a hacerse es, ¿sí la potencia se ha mantenido sin cambios, de que sirven estas modificaciones introducidas en el aspecto físico de los nuevos cartuchos, que ventajas nos ofrecen, y sí alguna?

Acostumbrados a los saltos espectaculares en velocidad y energía obtenidos entre fines del siglo XIX y comienzos del XX (ver tabla adjunta), hoy nos cuesta entender y aceptar a los nuevos cartuchos que tan magras ventajas nos ofrecen sobre sus antecesores, ventajas que pueden o no justificar su adquisición, decisión que confiamos el lector podrá tomar al finalizar estas líneas.

Los últimos grandes avances.

Calibre/Año Peso Velocidad Energía Alcance

.45-70, 1870 400 grains 1.400 p/s 2.908 Joules 150/200 m.

8X57, 1905 150 grains 2.970 p/s 4.007 Joules 800/1.000 m.

.223 R,1962 55 grains 3.400 p/s 1.921 Joules 400/ 600 m.

Los grandes incrementos en las prestaciones a las que me refería previamente se muestran en la tabla adjunta. Los mismos alcanzaron su cúspide allá por principios del siglo pasado, precisamente en 1905, aunque para 1962 se decidió reducir en parte su potencia por considerarse que estos cartuchos estaban sobre dimensionados para los fines bélicos.

Como sea, podemos decir que desde la aparición del .223 los incrementos logrados en energía y velocidad han sido escasos y para nada espectaculares.

La pregunta a formularse entonces es, ¿Los nuevos cartuchos modifican esta situación en algo?

Durante el transcurso de estas líneas daremos por aceptados dos puntos.

El primero de ellos es que en todo momento nos estaremos refiriendo a cartuchos que se emplean mayoritariamente para la caza de presas comprendidas entre las categorías CXP1 y CXP2 (animales de hasta 150 kilogramos de peso, de piel fina, huesos frágiles y en su mayoría no peligrosos), y sí bien existe un nuevo cartucho para las presas del grupo CXP3 (animales de hasta 500 kilogramos, de músculos y huesos más duros, y más peligrosos, como el león), éste cartucho no se encuentra entre los de mayor volumen de ventas por el simple motivo de que hay menos cazadores interesados en las presas de los grupos CXP 3 y 4.

En otras palabras, analizaremos solamente de aquellos cartuchos que ocupan el 95% de las ventas, que son los que nos interesan, dejando de lado al .325 WSM que no es más que un 8 milímetros con la velocidad de un .300 WM y la energía de un .338 WM.

El segundo hecho que daremos por sentado es que, habiendo ya enunciado que no hay grandes cambios en lo que a energía y velocidad se refiere, estas líneas transcurrirán analizando otros aspectos, tanto los ventajosos como lo no tanto, de estos nuevos productos.

Veamos primero los cambios introducidos en el aspecto físico y los beneficios aparejados. Después, cada uno de nosotros deberá llegar a la conclusión sí esas mejoras justifican o no su existencia.

La primer pregunta a formularse ante uno de estos nuevos cartuchos, léase Short Mágnum (SM) o Súper Short Mágnum (SSM), es el por que de su corta vaina.

¿Para que, se preguntará el lector, reducir el largo total de la misma sí luego para mantener el volumen de carga intacto debemos ampliar su diámetro? ¿No estamos con ello quitando por un lado para agregar por el otro?

La respuesta es para reducir el peso del arma, y existe un antecedente muy exitoso al respecto. A mediados del siglo pasado, en1952 paran ser más exactos, los Estados Unidos reemplazaron al .30-06 Springfield, ó 7,62 X 64 milímetros, por otro cartucho de iguales prestaciones, pero más corto, el .308 Winchester ó 7,62 X 51 milímetros NATO, o sea, el mismo calibre pero con una vaina 13 milímetros más corta.

La finalidad era la de lograr un arma más liviana al presentar una acción más corta. En ese caso, y gracias a las pólvoras modernas, e incrementando ligeramente la presión de trabajo del .308 sobre las del viejo 06´, no fue necesario aumentar el diámetro de la vaina como ha sucedido con los SM y los SSM.

Bien, ¿y que ventaja otorga una vaina más ancha?

Simplemente mayor precisión. Una columna de pólvora más corta permite una ignición más rápida y pareja de la totalidad de la carga, con lo cual se logran presiones más uniformes durante todo el proceso de quemado. Esa delta menor entre los picos de presiones es el responsable de esa mayor precisión.

Pero éste último incremento solo se justifica en los torneos de bench rest, y difícilmente tiene razón de ser en caza mayor, en particular en la de animales de la clase CXP2 y 3. El tamaño del blanco es tal que una diferencia de milímetros en el radio de dispersión del arma simplemente no cuenta. Cuenta, y no lo niego, entre los cartuchos de menor diámetro del grupo de los SM y SSM, como el .223 y hasta para el .243, que son empleados para lo que se conoce como “varminting” o caza de alimañas a grandes distancias. Pero para atizarle a un venado o a un guarro hasta los 300 metros no se puede pretender que ésta pequeña mejora en la precisión sea un factor relevante. Sería hilar demasiado fino.

Sin embargo, además de los tiradores de concurso, hay otra franja de usuarios que no solamente justifica, si no que además precisa de éste aumento de la precisión. Estos son los tiradores especiales de las diferentes fuerzas armadas y del orden, los cuales, por la naturaleza de su trabajo, precisan de cartuchos que le brinden velocidad (sobre todo al disparar sobre blancos en movimiento), precisión milimétrica y una curva de vuelo lo más tensa posible para evitar cálculos engorrosos.

De modo que los primeros cartuchos Short Mágnum nos otorgaron armas más livianas y algo más de precisión, sin variar en gran cosa su velocidad y fuerza de impacto.

Pero, ¿ocurrió lo mismo con sus descendientes, los cartuchos Súper Short? ¿Fueron creados con el mismo espíritu?

.223 Winchester Super Short Magnum.

No. Los SSM, como el .223 WSSM, el .243 WSSM y el .25 WSSM salieron a la luz para igualar, y no para superar ni en velocidad ni en potencia, a cartuchos preexistentes, pero que eran demasiados largos, obligando al empleo de acciones muy pesadas para contener cartuchos de escaso diámetro. Así la misión del .223 WSSM fue la de reemplazar al .220 Swift, la del .243 WSSM al 6 milímetros Remington Mágnum y el .25 WSSM al 25-06.

En cuanto a prestaciones, el límite de estos cortos y gruesos cartuchos, y con ello me refiero a los SM y los SSM, parece estar dado por cuatro factores. Preste atención a ellos, pues la decisión final es suya, y mucho me temo que las líneas que siguen son las bases para esa decisión.

El primero de ellos, tal cual o enunciamos, es una reducción en el peso del arma, lo cual resulta bienvenido, sobre todo a lo hora de recechar. El segundo punto lo constituye una mejoría en la precisión, en un porcentaje que no resulta lo suficientemente importante como para convencer a todos los cazadores de mayor.

El tercer factor mi amigo, es preocupante. Estos cartuchos no están disponibles en cualquier tienda de deportes y además no resultan económicos, lo cual limita la práctica de tiro con el arma y puede resultar en un problema de consideración al momento de repostar.

El último punto no es más que una suposición, aunque bastante extendida en el mundo de la caza y de los que escribimos sobre ella. Existe la sospecha de que todos estos cambios se deben al deseo de incrementar las ventas de armas y cartuchos por parte de sus fabricantes apelando a la fascinación que ejerce la palabra magnum sobre los cazadores, palabra que vende, y mucho.

Para el común de nosotros, no muy versados en balística y poco informados al respecto, esa palabra representa potencia suprema. Ahora imagínese los efectos especiales que esto origina sobre mentes impresionables sí a la misma se le agrega otro adjetivo calificativo como la palabra Súper. Uno termina fantaseando que lo que se está adquiriendo es un cartucho mágico, Súper Poderoso, mucho más potente que los originales Mágnum, ya potentes de por sí. Sí además de esto al cartucho se le cambian las características físicas presentándolo como “musculoso”, la imaginación alcanza límites inusitados, dando por supuesto que en nuestras manos obra algo así como un pequeño David armado con una honda de la potencia y alcance del mismísimo rayo de Zeus.

De modo que ahora el lector, armado con esta información, y cotejándola con sus necesidades cinegéticas y posibilidades económicas, pude decidir sí el cambio justifica el esfuerzo. Será esa decisión, sumada a la de muchos otros, la que a la larga dicte la suerte de estos nuevos cartuchos. Su destino descansa en manos del jurado popular, ya que ninguno de ellos aún ha conseguido seducir al sector militar.


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